Histórica elección

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El día de hoy en México se lleva a cabo un evento histórico, la elección presidencial. Después de un sexenio sangriento y nuevamente decepcionante por parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI), esta no es una elección común. Periodistas y analistas a nivel mundial advierten por el cambio radical que se asoma, hay desde escepticismo hasta pánico, se discute la posible muerte de la democracia mexicana. Tal vez estos análisis sean demasiado pesimistas, pero es cierto que esta elección será paradigmática y los siguientes 6 años clave para el desarrollo del país.

Esta elección se lleva a cabo en un ambiente global plagado de polémica política, desencanto social, y continuas erupciones de la rabia reprimida de los ciudadanos ante gobiernos ineficaces, terminando en movimientos extremistas, tanto de derecha como de izquierda. Lo dice Friedman en su artículo de opinión en el New York Times, todos los partidos políticos establecidos en el mundo industrializado están colapsando, extraordinariamente al mismo tiempo. El partido Republicano en Estados Unidos ha perdido toda su esencia y ahora solo busca acomodar a todos los deseos y órdenes del presidente Trump. En el Reino Unido el Partido Laborista inglés se ha desplazado del centro a la extrema izquierda, y los Tories, después del voto por Brexit se encuentran paralizados e inmensamente divididos. En Italia el centro fue sacado del poder y ha sido elegida una coalición de populistas de extrema izquierda y extrema derecha, con fuertes políticas antiinmigración exacerbando el racismo, pero buscando un salario mínimo para los desempleados. [1] Y ahora en México se observa el declive certero de los tres partidos políticos más antiguos y fuertes de la política mexicana, el PRI, el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Dando paso al Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), un autodenominado “movimiento” nuevo con un fuerte candidato: Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

En la carrera por la presidencia se tiene a cuatro candidatos: a AMLO por MORENA, a José Antonio Meade por PRI en coalición con el Partido Verde, a Ricardo Anaya por el PAN en coalición con el PRD, y al Bronco como candidato independiente.

AMLO va a la delantera con una gran oferta de cambio, su partido es de izquierda y populista, planea acabar con la corrupción y destituir a la mafia del poder. Anaya y Meade se han perdido en una lucha por el segundo lugar, nunca llegando cerca en las encuestas al margen del candidato de MORENA, intentando proclamar quién defenderá mejor el status quo, que tiene a la mayoría mexicana enormemente desilusionada.  El Bronco está en un alejado cuarto lugar, y aunque no tiene posibilidades de ganar, es igualmente antisistema. [2]


Panorama político histórico

El cambio de gobierno en México es necesario, y es muy deseado por la población. El PRI, con el gobierno del presidente actual Enrique Peña Nieto, ha estado plagado de polémicas de corrupción, hay cifras espeluznantes de desaparecidos, treinta o cuarenta mil, de asesinados, y aparte de la inseguridad creciente, el mexicano promedio ha llegado al límite con la impunidad cotidiana que se vive en el país.

El PRI se creó en 1928, cuando el presidente de México Plutarco Elías Calles inició la era de las instituciones. Desde entonces inició la dictadura perfecta, una monarquía con aires de democracia, solo un nuevo rey cada seis años. Esto duró por 70 años, existían otros partidos, pero con el gobierno organizando las elecciones y contando los votos, nunca hubo una verdadera democracia. No había división de poderes, y había muy poca libertad de expresión, pero la mancha perpetua era la corrupción, que fue la bandera del partido hasta que fue destituido en el 2000. Hoy en día, con la popularidad de Peña Nieto en los suelos, y el desprestigio por el partido en mínimos históricos, poco pudo haber hecho su candidato, Meade, para ganar la Presidencia.

Después de varias crisis económicas y políticas, el 2000 trajo a su fin el reinado del PRI, con el presidente Vicente Fox, del PAN. Empezando así la democracia mexicana que se vive hoy, en 2006 volvió a ganar el PAN con Felipe Calderón y en el 2012 el poder regresó al PRI con Peña Nieto. Ha habido alternancia, y se tiene una cámara de diputados y otra de senadores en donde todos los partidos están representados. Tenemos una Suprema Corte independiente, y varias instituciones autónomas que ayudan al desarrollo y operación del país, como el Banco Nacional y el Instituto Nacional Electoral. La libertad de expresión sigue siendo bastante limitada, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos informó en 2017 de una profunda crisis de seguridad y de fragilidad del estado de derecho para la protección de los periodistas, muchos siguen siendo perseguidos, hay cifras alarmantes de desparecidos y de violencia contra comunicadores, sin embargo, cada vez se revelan más casos de corrupción e impunidad del gobierno. Lo que permite que los mexicanos conozcan con más transparencia lo que se lleva a cabo en su gobierno. [3]

Después de la presidencia de Calderón, en el Partido Acción Nacional empezó a haber tensiones internas, pero seguía siendo una organización fuerte. Después del mal desempeño del PRI en el sexenio de 2012, el PAN podía ser una buena alternativa para la presidencia del 2018. Pero la coalición con el PRD, Por México al Frente fue un gran error estratégico. Es una coalición insostenible con demasiadas diferencias en agenda, lo cual dejó a muchos votantes indecisos y dio pie al probable triunfo arrollador de López Obrador el día de hoy.

México es una democracia profundamente descontenta. Ha habido muy poco crecimiento económico y una desgarradora pobreza y desigualdad, además de la violencia, inseguridad, impunidad y corrupción. El ambiente perfecto para una elección emocional, que castigue al gobierno en poder y deshaga el status quo. Todo se coordina para que el candidato de Morena derrote a sus adversarios y el mapa político del país se rehaga totalmente.

Andrés Manuel López Obrador

Político mexicano, de tabasqueño, formó parte del PRI del 1976-1988 y después del PRD de 1989-2012. Fundó MORENA en el 2014, partido con el que espera ganar la Presidencia el día de hoy.  Fue Jefe de Gobierno del Distrito Federal (la Ciudad de México) del 2000 al 2006, cuando participó por primera vez en la contienda electoral por la presidencia. En esta campaña perdió la contienda contra Felipe Calderón, fue un voto muy cerrado y acusó de ilegítimo al presidente electo. En el 2012 volvió a ser candidato electoral, esta vez perdió con mucho mayor margen, quedó en tercer lugar, y Enrique Peña Nieto fue electo. Ahora en el 2018, vuelve a contender, y después de 12 años de campaña, la balanza está a su favor.

“Es el político más raro y más talentoso que ha conocido México en muchas décadas.” Escribe Jesús Silva Herzog, es un líder insumiso, muy carismático y encantador, habilidoso al no contestar directamente preguntas, negado a aceptar críticas y a comprometer su posición, se ha hecho de muchos adversarios, pero en lugar de aplastarlo, la pelea lo ensalza. Todo el mal de México lo ha adjudicado a la “mafia del poder”, y plantea que con desplazarla los problemas desaparecerán.

Idólatra de sí mismo, ha creado un gran culto a su persona que resuena con los líderes fascistas. Y con una campaña creada alrededor del fin de la corrupción, ha convencido al pueblo.

Un gran problema es que AMLO parece creer que, para terminar con la corrupción, basta que él sea presidente. Su aura transformará la realidad. Pero su glorificación discrepa de su profunda desconfianza del sistema. Desconfía de las instituciones, recela de la sociedad civil y la ley le parece irrelevante. El candidato habla de tres transformaciones claves para México, la primera transformación fue la independencia de España, la segunda la revolución mexicana de 1910 y la tercera la creación del estado laico. Y habla de su llegada a la presidencia como la Cuarta Transformación de México, poniéndose a la altura de Hidalgo el padre de la patria, de Madero el mártir de la democracia y de Juárez el separador del clero y el estado.

Pero lado al lado de este líder de apariencia radical está su desempeño como jefe de gobierno en el Distrito Federal, donde tuvo el 85% de aprobación y fue declarado el segundo mejor alcalde del mundo. [4] En su periodo encabezó un gobierno moderado de izquierda, no uno extremo. Fue un gobierno eficaz, opaco y disciplinado, y entabló diálogo con los empresarios de la capital, los que ahora llama la “mafia del poder”. Y el gabinete que nombró para su gobierno cumple estas mismas características, no se ve radical, sino está conformado por gente preparada para su puesto con destacados estudios y experiencia en su área.

Silva Herzog dice de AMLO que se le acusó de ser el gran peligro para México, pero después de doce años de sangre, violencia y corrupción, es claro que no hay mayor peligro que la continuidad de lo existente. Por lo que probablemente llegará al poder un líder radicalmente distinto y auténtico. [5] Será el primer líder socialista en México y muy probablemente contará también con mayoría en las cámaras, por lo que su victoria supondrá un gran desafío para México. Ya que esta podría significar profunda transformación y cambio de legislación, para bien, pero también para mal. Porque en López Obrador “conviven el predicador y el pragmático, el agitador de la plaza pública y el político profesional” [6] y es esta incertidumbre, que surge de sus múltiples contradicciones las que tienen asustados al país. Las predicciones del futuro con su gobierno van de escepticismo informado hasta pánico desmedido, y no hay manera de entrever lo que sucederá, pero habrá que esperar que nuestro enorme descontento y necesidad de cambio no amenace nuestro progreso, nuestra democracia y nuestras libertades en favor del restablecimiento de un sistema autoritario.

El problema olvidado

La corrupción fue el tema central de las campañas presidenciales, y el discurso anticorrupción de López Obrador muy probablemente le dará la presidencia. Según el informe de Transparencia Internacional, México es el país con el mayor índice de corrupción de América Latina y el Caribe en la prestación de servicios públicos. [7] Hay estimaciones que ubican el costo de la corrupción entre el 0.4% y el 10% del Producto Interno Bruto (PIB). Y se habló mucho acerca de terminar la corrupción y así regresar la riqueza al pueblo, pero el verdadero problema, y en el que se debería de enfocar más el discurso, es en la inmensa desigualdad social que se vive en el país. [8]

En México hay 53.3 millones de personas viviendo la pobreza, estos constituyen al casi 44% total de los habitantes, y casi el 80% está en situación vulnerable, a pesar de que México es la economía número 14 del mundo. En la distribución de riquezas, el 1% de la población posee el 43% de toda la riqueza en México. Esto es porque la riqueza mexicana se encuentra concentrada en un grupo selecto de personas, y mientras el PIB per cápita crece a menos del 1% anual, la fortuna de los 16 mexicanos más ricos se multiplica por cinco. Además, la riqueza de los cuatro hombres más ricos de México (Slim, Larrea, Bailleres y Salinas Pliego) representa actualmente nueve por ciento de la producción interna bruta nacional. [9]

AMLO habla de que, al ganar la presidencia, desaparecerá la corrupción, y de esta manera la riqueza se redistribuirá, ha sido parte de su discurso más convincente. Pero si se considera al dinero que se pierde por la corrupción como (un alto estimado) el 7% del PIB, redistribuir esto con el 43% de la población que vive en pobreza no tiene realmente ningún impacto. El problema mayor es la concentración de la riqueza en un sector diminuto de la sociedad, ya que, aún eliminando por completo la corrupción, no se soluciona la desgarradora situación en la que vive la mayoría de los mexicanos. No existen propuestas razonables para eliminar este problema por ninguno de los candidatos, es de esperarse de los partidos de antaño, que no ofrecen cambios radicales y sus propuestas remanecen a aquellas que acompañan a todos los candidatos pero que nunca se cumplen, pero el candidato, muy probablemente próximo presidente, de MORENA, deberá evaluar esta situación para poder ofrecer un cambio restaurador a México, ya que no solo con su hálito de bondad, paz y anticorrupción se solucionarán los problemas del pueblo, que constituye a la mayoría de su electorado y que espera el cambio real que propone. Si desea llevar un gobierno realmente socialista, necesita evaluar la situación para regular a las macroempresas y favorecer el crecimiento de las pequeñas y medianas, favorecer el consumo local, mejorar la educación pública y dar a la población vulnerable e indígena más oportunidades, solo así creará un verdadero estado benefactor que comience a eliminar la brecha social y a redistribuir la riqueza.

Prospectos

México se encuentra ante un escenario muy controversial, seguir con la situación actual resulta insostenible, la ira contra el actual gobierno es extensa y lleva gestándose varias décadas. Los actos de corrupción de los partidos convencionales son ya inadmisibles y así como en muchos otros países globalmente, la única solución parece ser el cambio radical, ir en contra del establecimiento. No obstante, López Obrador es un candidato impredecible, impetuoso y arrogante, con una personalidad propensa a un gobierno autoritario, y si los resultados son los predecibles, también tendrá mayoría en las cámaras, lo cual podría ser desastroso para el país, pues que esta elección destruya los pesos y contrapesos políticos e institucionales que tantas décadas llevó formar, sería catastrófico.

Pero es un hecho que no se puede continuar con la situación actual, el desprestigio de los partidos políticos está perfectamente fincado y un cambio es necesario, pero solo el tiempo determinará si AMLO es el mesías esperado o un destructor. Las elecciones todavía no están determinadas, y podría haber resultados sorpresa, pero habrá que mantener la esperanza en que sea cual sea el resultado, no estemos buscando deshacerlo en algunos años, que la democracia del país persista y se puedan solucionar los problemas que tanto la empobrecen.

Mariana Osorio

 

REFERENCIAS:

  1.   Friedman, Thomas L. “Why Are So Many Political Parties Blowing Up? (Part 1).” The New York Times, The New York Times, 26 June 2018, www.nytimes.com/2018/06/26/opinion/political-parties-climate.html.
  2.   Parish Flannery, Nathaniel. “Political Risk Analysis: What To Expect After Mexico’s 2018 Presidential Election.” Forbes, Forbes Magazine, 28 June 2018, www.forbes.com/sites/nathanielparishflannery/2018/06/26/political-risk-analysis-what-to-expect-from-mexicos-2018-presidential-election/.
  3.   Krauze, Enrique. “The End of Mexican Democracy?” The New York Times, The New York Times, 7 Mar. 2018, www.nytimes.com/2018/03/07/opinion/mexico-election-lopez-obrador.html.
  4.   Swift, Nick. “World Mayor: Andres Manuel Lopez Obrado.” World Mayor, 2004, www.worldmayor.com/worldmayor_2004/obrador_second04.html.
  5.      Herzog, Jesus Silva, and Enrique Flores. “La Tenacidad De López Obrador.” EL PAÍS, 26 June 2018, elpais.com/elpais/2018/06/26/opinion/1530025526_050081.html.
  6.      Aguilar Camín, Héctor. “Nuestro Populismo. El Linaje.” Milenio, 25 June 2018, www.milenio.com/opinion/hector-aguilar-camin/dia-con-dia/nuestro-populismo-el-linaje.

7.Paredes, Sofía. “¿La Corrupción Cuesta 9% Del PIB En México?” Animal Político, 4 Apr. 2018, www.animalpolitico.com/2018/04/verificado-mx-la-corrupcion-cuesta-9-del-pib-en-mexico/.

  1.    “Desigualdad Extrema En México .” Instituto Mexicano Para La Competitividad A.C., 4 Jan. 2017, imco.org.mx/politica_buen_gobierno/desigualdad-extrema-en-mexico-via-oxfam/.
  2.      Esquivel, G. (2015). Desigualdad extrema en México: concentración del poder económico y político. Reporte de Oxfam México, 23.

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